jueves, 27 de junio de 2013

Nos desgobiernan


En Salamanca
Cerraron El Adelanto.
Cerraron la Fundación Germán Sánchez Ruiperez.
Apenas queda cultura en este ciclo de gentes que nos gobiernan
con una brújula neo liberal.
Sin prensa libre, sin libros, sin tertulias culturales.
Nadie les critica, eso es lo que quieren.
Ovejas, mano de obra barata.
La coartada de la crisis para desmantelar todo...



Los nadie



El drama de los que tienen nada.
De los que nada que perder en sus pateras.
Los parias del mundo.
Los olvidados.
Los mas dejados a su suerte.
Los mas fuertes.



Este verano llega con nubes. Rabos de nube. Blancas brisas.
Con verdor en los campos y riachuelos que desbordan y brincan.
Viento matinal que mueve los parpados para desperezarnos del sueño.
Una Luna grande nos visitó un domingo del mes que se nos acaba.
Un verano con sol y tormentas.
El verano que cada uno inventemos.

Javier Tomeo

Alegórico, teatral, un escritor de personajes inadaptados.


Javier Tomeo, dramaturgo y escritor (Quicena, Huesca, 1932-Barcelona, 2013) Siempre que recuerdo a Javier Tomeo, escucho y veo a Jose M. Pou, el Grande, declamando los teatrales párrafos de sus Historias Mínimas. Físicamente tan parecidos. 


Seres solitarios, singulares, inimaginables trabajando en cualquier empleo al uso. Asi son las criaturas que creaba Javier. Le iba bien ese papel de estudiante de criminología a esos personajes suyos aislados, imposibles, absurdos, kafkianos…Vagando entre La codorniz y un planeta tan personal como animalario.


Oí el domingo mientras desayunaba en un pueblo de la rayita de Portugal, que este aragonés-europeo, (por aquello del éxito de sus libros en Alemania, Francia,) ingresó por una ciática en un hospital barcelonés y ha muerto a los pocos días de una infección devoradora. Paradojas, anomalías, crímenes, miedos poblaban sus libros con ese humor tan peculiar y tan cercano a Goya y a Buñuel, paisanos y  oníricos sordos.
Inspirado en los clásicos latinos y griegos, el aroma en sus cuentos un humanismo que nunca llegó a las mayorías, pero sí que tenía una legión de incondicionales lectores dispuestos a saborear las “croquetas” cocinadas en los más insólitos fogones, presentando sus exquisitos aderezos en platos de aperitivo y ración, nunca llegando a cansar al lector, ese lector de Tomeo, curioso y exigente, entregado, y que ya vive en el universo extraño, desplazado, incomprendido de este gran artesano de la escritura. 

martes, 11 de junio de 2013

Rudolf Koppitz retratista

Rudolf Koppitz (1884-1936) artista checoslovaco que  se hizo célebre como representante de la fotografía del arte en la Viena de entre guerras. Rudolf Koppitz nació en 1884 el seno de una familia germanohablante de Bruntál, en la Silesia checa, sin embargo pronto se estableció en Viena, donde se convirtió en uno de los fotógrafos más reconocidos de su generación.
Koppitz se caracteriza por haber ignorado los movimientos artísticos vanguardistas, que comenzaban a experimentar con la fotografía a principios del siglo XX, y aferrarse a los usos clásicos del octavo arte. Los primeros trabajos de Koppitz se vieron marcados por la influencia del simbolista checo Karel Novák, que fue uno de sus maestros, y el estilo de la Secesión Vienesa, de la que se convirtió en uno de sus representantes.

Sus sensuales retratos y su blanco y negro son de una belleza ya olvidada. Sus composiciones y su expresividad dejan boquiabierto.


Un futbolista cineasta como lo fue Chillida: E. Querejeta

Si voy a San Sebastian siempre me acuerdo del viejo estadio Atocha, de Chillida, de Oteiza y de Querejeta (excelente documental en la 2 de casi una hora) . Y ya no me queda ninguno vivo. Bueno, quedan sus peliculas, si humor, su valentia y cariño por la cantera de jovenes locos por el cine. Nos queda como de Chillida su visión especial del mundo. Gracias por el Sur, aun inacabada, por Saura, por Tasio, por Familia, las cartas de Alou, por Gracia Querejeta y su viaje de Robert Ryland. Siempre jovial, incansable, emotivo, creyendo en el cine de aqui, llevándolo por Europa. Gracias por ser productor y no especulador.



Fotograma de 'La caza' de Saura, producida por Querejeta y premiada en Berlín.

martes, 4 de junio de 2013

San Mamés se cierra

Adiós a San Mamés, se cierra la Catedral.Feudo del Athletic.


Un estadio ya legendario que desaparece. Hace ya muchos años se demolió Atocha, hermano en su tamaño. Con esas gradas acogotando al visitante y aupando al local. Campo encajonado entre edificios. A lo británico. Embarrado y coqueto. Dos historias que se mezclan cuando la Real gano aquellas Ligas con Satrústegui, Zamora, Alonso padre y Arconada entre otros y los Leones sacaban las gabarras en los ochenta para celebrar con Clemente triunfos similares. Junto a San Mamés hay un pequeñísimo bar con una foto histórica: Yashin la Araña Negra, Zamora el Divino e Iribar el Chopo, izando a la vieja, el mejor trofeo del futbol. Allí se han visto memorables partidos de Liga, Copa, o Liga de campeones. Pichichi, Zarra, Bata o el gamo de Dublín Gainza, que lejos de la Catedral, en Lezama sacaba una botella del frigorífico para brindar cada vez que terminaba la Liga y el Athletic Club se mantenía en Primera. Le tachaban de derrotista. Como si la tabla respetara a los más viejos de la Liga. Bien sabía que otros grandes han caído a 2ª División o más abajo…

En la Catedral se jugaron partidos con nieve, por la mañana, o a la hora del café. Por allí han corrido cientos de jugadores. Txutxi Rojo, Salinas o Guerrero.
Se enfrentaron los leones y los txuri-urdines, en diferentes coyunturas viviendo tardes de transistor-carrusel, bocata y vino. Tardes de emociones y cardiología, golazos, paradones, estilistas, pundonor y entradas criminales a los tobillos de los arietes y extremos veloces.



La belleza encerrada. De Fra Angelico a Fortuny.



El Prado saca de las catacumbas a sus pequeñas joyas.  281 miniaturas, y no tan miniaturas, de las más de mil que se ocultan en los sótanos del Museo del Prado salen al encuentro del espectador. 

Catálogo de Las miniaturas en el Museo del Prado

Entre los nunca vistos: la tabla del XV La oración en el huerto con el donante Luis I de Orleans,  los bocetos restaurados de Rubens para la Torre de la Parada, se nos ofrecen de manera cronológica. La historia de las técnicas de pequeño formato,  está muy presente en el recorrido, que tiene su génesis en los altares portátiles de la Edad Media como acompañamiento a los retablos en las secuencias descritas por las predelas. Luego llegarían las tablas, los oleos sobre cobre, las pinturas de gabinete, las pizarras de Del Piombo y los bocetos que perdieron de su condición de medio para ser un fin en sí mismos.
La exposición se articula en rincones abuhardillados, mirillas, y una dieciochesca cámara oscura en la que al final de un agujero nos sorprende Muchacha durmiendo, óleo sobre lámina de cobre de Luis Paret y Alcázar.
En este pequeño Prado los protagonistas no son los reyes, aquí lo son los mártires, los extranjeros o los unicornios. 
Un paseo para deleitarse.