viernes, 30 de marzo de 2012

Crisis, o tal vez ¿hasta cuándo van a seguir apretando la tuerca para terminar con todo? ¿O para qué lo hacen?

Cuando pienso hoy en lo que hacíamos hace veinte años, me sorprende la precariedad de nuestra situación entonces, una precariedad que, entregados como estábamos a nuestra lucha, desdeñábamos o no veíamos. Y, aunque parezca extraño, esto me tranquiliza con respecto a aquello a lo que nos enfrentamos hoy, pues sugiere que en la precariedad reside nuestra fuerza.

John Berger, "De A para X" Una historia en cartas. 


Apenas puedo yo ya decir nada. 
Después de la poética de lo pequeño, de los miedos humanos, de la valentía ante lo gigante, de lo indestructible del ser humano.
Ante la inagotable fuerza del amor sólo cabe rendirse y enamorarse;
 ante la fuerza de los poderosos, ante lo aterrador de la injuria,
ante las pesadillas que se terminan por marchar y se olvidan noche a noche,
están siempre las humildes almas y su brillo en el Universo.
Queda siempre la esperanza de que los que reescriben
la pequeña historia del Ser Humano 
son  aquellos  que no gritan, que leen y no juzgan
son los que hacen su particular camino contra corriente 
pero sin dudar ni convencer,
aquellos que observan en silencio y realizan un boceto 
un garabato
un trazo
 que sobrecoge por su inocencia y limpieza ,
y  la Belleza  inunda todo
y  se enhebra el alma con razones para seguir viviendo, 
no como nos dictan testaruda e  intimidatoriamente,
sino como queremos vivir nuestra propia existencia.

lunes, 26 de marzo de 2012

Antonio Tabucchi

El periódico del domingo, se quedó pronto viejo. Los papeles no reflejabanla muerte a media tarde de ayer, en la ciudad portuguesa de Lisboa, del escritor Antonio Tabucchi. El admirador de la península ibérica, de la lengua portuguesa, de la cocina lusa, se fue para conversar con su amigo Pessoa, cerca del Tajo, en algún café con terraza y sin relojes. En una tarde de sol, festiva, con fútbol y un mar tranquilo hablaron y se despidieron con algún cigarrillo al aire libre. En Tabucchi se funden lo italiano, con lo portugués, en perfecta sinfonía, dando como resultado una escritura de cálidas y especiales sensaciones. Magia toscana repleta de saudade.


Hace muchos años, cerca de veinte, leí por primera vez "Pequeños equívocos sin importancia", lo compré una tarde de primavera y no he dejado de tenerlo en mis estanterías, ni de regalar algún ejemplar de vez en cuando.  Descubrí a un gran escritor. Sencillo pero muy poético. Más tarde llegaron "Los últimos tres días de Fernando Pessoa" libreto de apenas 57 paginas que demuestra la maestría del escritor condensando los supuestos diálogos de los heterónimos y amigos de Fernando en sus momentos finales. Fui leyendo otros libros de Tabucchi, pero hay dos más que me fascinan: "La cabeza perdida de Damasceno Monteiro" y "El juego del revés". El primero es una novela de descripciones ágiles y jurídicas pero poéticas de la ciudad de Oporto y los variopintos personajes tabucchianos  encabezados por el abogado Fernando de Mello Sequeiro, alias Loton (no hace mucho regale un ejemplar para el disfrute de Susana y a Jorge) El segundo, es un libro de cuentos, repleto de fantasmas del pasado, cuadros del museo del Prado, calores del estío y nostalgias de personas queridas que ya no están entre nosotros. 


martes, 20 de marzo de 2012

Enric González




"No he visto aún el arranque de Operación Triunfo, en Telecinco. En realidad, a la hora de escribir estas líneas (19.30 del miércoles), el cuerpo me pide que me abstenga. Pero cuando el hipotético lector tenga este periódico en las manos, o en la pantalla, las cosas habrán empeorado. Y yo, con toda probabilidad, me habré autolesionado con un electrodoméstico, con un televisor, concretamente. O sea, habré visto OT. Y habré asistido a la presentación de Ramoncín, paladín de la propiedad intelectual y de los derechos de autor, como miembro del ilustre jurado. Es de suponer que para entonces, mi mañana y su hoy, andaré aún peor de ánimo. Quién iba a decirle a uno que acabaría añorando a Risto Mejide. Lo que puede ir mal, va mal. Eso ya lo sabíamos. Aun así, resulta difícil no apenarse ante el presunto fichaje de Francisco Rivera, también conocido como Kiko o como Paquirrín, por parte de Sé lo que hicisteis (La Sexta). La gracia de ese programa solía consistir en la aparente distancia con que se abordaban las monstruosidades televisivas: emitían trocitos de basura, pero era basura ajena, fenómenos frikis de otros espacios, de otras cadenas, y envolvían el producto con una ironía sarcástica. La incorporación del señor Rivera, como monologuista, aprendiz de monologuista o lo que sea, constituye un cambio cualitativo: Sé lo que hicisteis incorpora su propio monstruito. Si Ana Rosa Quintana tiene a Belén Esteban, ellos tienen al señor Rivera. Francamente, no creo que puedan reírse los unos de los otros. Si acaso, podrán comparar la magnitud de sus respectivas tragedias.Todo esto induce al pesimismo. Uno lo ve todo negro. No quiero ponerme en lo peor, pero cualquier día, en cualquier empresa, van a rebajar el sueldo a los obreros para financiar la ludopatía bursátil de los dueños. Ya sé que exagero, que esas cosas no pasan. Pero antes tampoco pasaban cosas como la de Ramoncín y Paquirrín, y ya ven. Como decía Manolo Vázquez Montalbán, estamos rodeados"

Esta columna titulada Rodeados, la firmaba el libre pensador y periodista Enric Gonzalez, para publicarla en la edición impresa del 1 de mayo de 2009 en el diario El País, ya olía a crisis, a esclavismo, al poder de los mercados y al retorno de la censura y la vuelta a los "medios basura". Sus "jefes" no lo permitieron, fue censurado. Enric, trotamundos, decidió dejar la redacción en España y buscarse otra vez más una corresponsalía. Ha narrado como nadie sus vivencias, y las gentes que conoció allá donde vivió para informar. Escribía de futbol los domingos en El País, mezclando a Caravaggio o Sofia Loren con el Football Club Internazionale Milano. Pluma de humor fino, directo y entretenido. Formado e informador. No se casa con nadie. Corresponsal de guerra. Hijo de periodista. Merece la pena seguir sus escritos, ya sean sus columnas desde Israel o sus deliciosos libros.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Nuestro cuerpo sin palabras


Son nuestros cuerpos los que comunican. Los que sugieren. 
Los que insinúan y hablan.
Es el cuerpo quien afirma o repele.
Unas manos nerviosas, sudorosas, o
un rostro relajado. 
Un abrazo que resume como nada podría hacerlo la emoción de un reencuentro tan ansiado.
Un suspiro entrelazado a un silencio,
un paisaje pintado en la sonrisa,
la cabeza descansando lejos del cansancio
apoyada sobre el pecho que acoge y tranquiliza.
Esos labios en ayuno de palabras
esos bocetos de frase cincelados en la piel.






Gabriel Celaya


Gabriel Celaya es el poeta de la dulzura, de la visión de un Mundo mejor,
más habitable, más repleto de días felices .
Ingeniero del amor y de profesión, bajo seudónimo firmaba, y estampaba en tinta la hermosa poesía que brotaba de su sensible mirar a la vida. Su enamoramiento por la gente y por su pareja: Amparichu, emocionan cuanto más tiempo transcurre desde su escritura.
Ni las penurias económicas, ni el aislamiento político, pudieron con sus proyectos de futuro.

Extraordinaria pagina para conocer su obra, es la de la Diputación Foral de Gipuzkoa que podéis visitar aquí, donde de manera extensa está reflejada su vida a través de sus escritos, imágenes y  poemas.


Su hermoso poema,  bien podría colocarse a la entrada de las Escuelas 
para leerlo niños, familias y educadores y entrar en una fase
de soñar todos juntos 
una escuela más humana, más transformadora, más desde los sentimientos
más para la vida.



EDUCAR 

Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada. 

Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas. 

Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada. 

Gabriel Celaya

martes, 6 de marzo de 2012

Joaquín Araújo

Desde hace muchos años, éste agricultor, comunicador, ecologista, escritor, con más de trescientos documentales a sus espaldas, se denomina un emboscado. Si pienso en él, le imagino en una tierra hermosa, allá por Extremadura, encaramado en un árbol...y me sugiere un amanecer del sol rubio y perezoso. 
Le fotografiaría en blanco y negro con fondo en colores, con un grupo de niños y adultos alejadas de todo lo vacío y de todo lo material, paseando sin prisas, disfrutando de los aromas y colores infinitos de la Naturaleza. 
Escuchándose entre ellos y soñando proyectos pequeños y hermosos. 
Lo hermoso es sencillo. Un cuenco con cerezas del Jerte, un trozo de pan recién cocido, una interminable siesta cerca del frescor de un río sombreado por olmos, una noche repleta de estrellas de agosto, una lumbre para saborear las primeras nieves de diciembre al calor de un buen libro. 
Una manta tejida con amor. 
Un dibujo desde el porche mirando al horizonte...
Sin vanagloriarse de nada. 
Humildemente. 
Felizmente.



Disfrutar de su obra en  http://www.joaquinaraujo.com/

jueves, 1 de marzo de 2012

Una habitacion propia

Grazie, S. 


Colocando mis libros, siempre aparece alguno de V.W. ,la visionaria, la mujer valiente y sincera,  y este libro viene al caso muy especialmente. 


 Virginia Woolf le propusieron en 1928,  dar una serie de conferencias sobre el tema de la mujer y la novela. Lejos de cualquier dogmatismo o petulancia, planteó la cuestión desde un punto de vista coherente, femenino, y sin miedos.  Una pregunta: ¿qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas? Una sola respuesta: independencia económica y personal, es decir, "Una habitación propia". Creo recordar haber leído en su biografía, que quinientas guineas y un cuarto propio es lo que literalmente propuso en el siglo pasado,  la atormentada y genial Virginia.


Hoy, más que nunca se necesitan talleres del artista, rincones íntimos, lugares de encuentro y crecimiento personal, habitáculos donde aislarse del ruido y poder reflexionar desde el alma, sin paños calientes y con la osadía por bandera.


Un mundo propio, un lugar donde la acción no se paralice por esa supuesta igualdad de las mujeres en el siglo XXI. Emancipación tras tantos años de resistencia al cambio.


¿Cuántas mujeres han recibido el Nobel?
¿Cuántas son académicas de la Lengua?....









La realidad del mensaje del miedo, del capital y del esclavismo en viñetas